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La Magia de Mar y Varvara

Nos llamó especialmente la atención de Mar Canet y Varvara Guljajeva, además de su espontaneidad y su frescura, es su generosidad y su preocupación por la sostenibilidad de su trabajo como artistas. En esas últimas semanas habían estado en Interactivos? en Murcia y también impartiendo dos talleres, uno en Bilbao y otro en Madrid entorno a uno de sus últimos trabajos de Open Source Circular Knitic o Tricotosa Circular. Varvara nos cuenta que durante sus tres años de tour por distintos programas de residencias alrededor del mundo han conseguido conocer a muchos profesionales entorno al arte. Cuando se desplazan a otro país desde Estonia intentan aprovechar al máximo las posibilidades de la estancia, ofreciendo charlas y talleres a través de su red de contactos. Optimizando su tiempo, en estos días se encontraban en Barcelona ofreciendo una charla en el marco del Máster Universitario en Artes Digitales.

El dúo artístico fabrica y crea sus propios artefactos, hardware y Software. Sugiero que hay cierto parecido con la artesanía a lo que contestan que, como los viejos artesanos, ellos también desarrollan una habilidad que con los años se va perfeccionando, que el código también tiene esa impronta personal de autor. Varvara habla de cómo las obras parten de cosas sencillas que poco a poco van creciendo y creciendo, es "slow Art" apunta riendo. Su producción nos dice Mar, se distingue de la industrial aunque implique tecnología,  es "lenta y detallista y mimada con las manos". Me recuerda al fabuloso cómic de Scott MacCloud El Escultor (2015) en donde el protagonista tiene ese superpoder -como le llama Varvara- de malear la materia con las manos.

En The Rhythm of City (2011) se malean los datos para crear una escultura. Utilizando datos sociales geolocalizados para marcar el ritmo de la ciudad a través de varios metrónomos. En esta obra la importancia del contexto en el que se sitúa determina su resultado, el ritmo al que se tuitea en un partido de fútbol por ejemplo, altera el compás de la ciudad agitando los metrónomos. 

Nos interesamos por el trabajo con los comisarios. Si bien cada persona es distinta y cada centro es distinto- comenta Varvara, ambos siguen poniendo especial énfasis en la ciudad y el contexto como elementos determinantes en el encaje de una propuesta.  El año pasado trabajaron en tres comisariados: el primero con Google en que se dio como resultado Wishing Wall (2014), una instalación en la que los visitantes susurran sus deseos en unas tulipas que capturan la voz el visitante para covertirse en mariposas; el segundo con el  Mobile World Capital la instalación participativa The Highest Human Tower (2014) y el tercero Open Source Tricotosa Circular (2014) en Etopia. En estos casos la obra es casi por encargo, aunque muchas veces no parten de cero, Mar y Varvara tienen lo que ellos llaman una "piscina de ideas" y predesarrollos ya pensados con los que trabajar. Con DevArt, la misma exposición determinó el resultado en la medida en que las primeras propuestas, en relación a otras piezas ya comisionadas, no eran lo suficientemente diversas en cuanto a la forma. En ese proceso de creación, nos dice Mar, el comisario, es alguien que puede jugar un papel importante a la hora a perfilar la idea inicial de la obra. La magia en este muro de deseos surge de la percepción literal de la misma tecnología. Como Arthur C. Clarke nos habla de esa tecnología que suficientemente avanzada resulta mágica, la tecnología de reconocimiento de voz de Google ejemplifica esta invisibilidad pero también la fuerza poética del Muro de las Lamentaciones. A diferencia, los deseos de este muro dejan de ser secretos cuando al tocarlas se desenredan las palabras que habían echado a volar como mariposas al viento, como un mensaje en una botella.

En el World Mobile Center en Barcelona, la instalación interactiva The Highest Human Tower se desvela esa magia de la participación de la que hablan Mar y Varvara. La tradición catalana de los Castells invitan a los visitantes a capturar su silueta que se convierte en eslabones de una torre humana. El resultado se podía ver en unas pantallas LED que tenían en el centro en las que la torre crecía interminable adecuándose a la pieza. Mar y Varvara destacan la singularidad de usar un medio que solamente existe allí, parecían haber estado esperando esta Columna Infinita de Brâncuşi digital. Dicen que hay que atreverse a revisar conceptos y obras que ya existen, algo de lo que dicen discutían a menudo con Christa Sommerer en su época de estudiantes. La misma tecnología y el punto de vista personal, consigue desde su perspectiva, esa mirada genuina y contemporánea. 

El tercer comisariado en Eutopia, Centro de Arte y Tecnología en Zaragoza en diciembre del año pasado fue a cargo de David Cuartielles para el evento Doers. El tandem fabricó una máquina de tricotar open hardware y replicable inspirada en una linea de trabajo anterior en la que quieren integrar el textil en el campo de los Doers y Makers (hacedores y realizadores). Lo que Canet y Guljajeva llaman Soft Digital Fabrication. Para los artistas es importante compartir, ya que ellos también parten de software y hardware open source en sus creaciones, devuelven de este modo su contribución a la sociedad en forma de conocimiento y de contenido. "Sharing is caring" que dice la máxima de la cultura maker.

Durante la charla ambos constatan que la tecnología de la Tricotosa Circular es más avanzada que las que se están utilizando en la industria textil actualmente. Mar Canet ponía como ejemplo durante la entrevista que Yves Klein con su azul patentado en los años 50 dio como resultado el contemporáneo color Pantone(R), explicando así que los artistas han trabajado siempre con la última tecnología. Esta introducción de lo digital en lo cotidiano en el campo de los Doers facilita a los artistas herramientas para crear desde los nuevos medios y reflexionar sobre la producción. El trabajo se disemina transversalmente en los distintos campos relativos a su creación convirtiéndose en una aportación que repercute positivamente en la comunidad.

Este es un ejemplo de cómo los artistas pueden llegar a ser productores de conocimiento. A través de la transmutación maravillosa del código como materia maleable que crea de la nada a través de la imaginación, un proceso cuidado y meticuloso que se acerca a aquella época en la que se usaban matraces en lugar de IDEs (Integrated Development Environment). No se quedan en la pantalla, el código si no conecta con lo real o el conocimiento si no se comparte, deja de tener sentido. Para Mar y Varvara la magia no sucede sin nosotros.